29 de agosto de 2025
Hoy el reloj marcó otro paso en la cuenta regresiva: faltan solo cuatro días.
Durante el horario laboral, la PC de la oficina volvió a ser la herramienta de la rutina. Pero incluso ahí, entre correos y reportes, mi mente viajaba al próximo 3 de septiembre. Sentí esa mezcla de ansiedad y emoción que me recuerda que estoy por abrir una puerta que esperé mucho tiempo.
En la noche, ya en mi cuarto, la historia fue distinta. Encendí mi PC gamer y me sentí en mi verdadero terreno. En uno abrí artículos de fundamentos de programación y en el otro repasé apuntes que quiero tener listos. Mi setup se ha vuelto el lugar donde no solo juego o trabajo en proyectos personales, sino donde preparo la base para convertirme en Ingeniero de Software.
Hoy reflexioné sobre la diferencia entre el día y la noche: de día, cumplo con mis responsabilidades laborales; de noche, me acerco a mis sueños. No siempre será fácil equilibrar ambas cosas, pero justamente ese reto es el que le da valor a este camino.
El 29 de agosto lo dejo escrito como el día de la motivación renovada. Cada jornada en la oficina me recuerda por qué necesito crecer, y cada noche frente a mis dos monitores me confirma que voy en la dirección correcta.